En sus talleres literarios, Isidoro Blaisten (1933-2004) expresaba su admiración suprema por la poesía, un género que aún cuando no sea masivo tiene un circulo ferviente de practicantes y lectores, además de influir de manera notable en otras áreas de la escritura, enriqueciéndolas.
«Pienso que la poesía está por encima de la literatura. Para mi es una especie de categoría que rige todas las cosas. Envidio a los poetas, la poesía es un mundo aparte», sostenía Isidoro, eximio cuentista, a quien homenajeamos en estas líneas.
Hace un tiempo se acaba de reeditar el libro Anticonferencias, titulado así porque cuando el recordado editor Juan Forn le pidió a Blaisten si podía reproducir algunas de sus conferencias; Isidoro entonces le respondió que lo que tenía en realidad era una serie de «anticonferencias». Se trata de pinceladas sobre diversos temas presentados de manera tan inorgánica como atractiva.
A la pregunta ¿qué es un poeta? , se contestaba el propio Isidoro: «Pienso que es un gato de cinco patas, un olmo que da peras, alguien que se sienta a la puerta de su casa y no ve pasar el cadáver de su enemigo, tampoco el de su amigo, ve pasar su propio cadáver…«.
Y citando a uno de sus autores predilectos Fernando Pessoa, reproducía el texto:
El poeta es un fingidor,
finge tan profundamente,
que hasta finge que es dolor
el dolor que de veras siente.
Claro que en la poética no todo es sufrimiento; sobre una mujer hermosa se dice que es un poema, deslizaba Isidoro.
Volviendo a su especie de radiografía sobre el poeta, señalaba que el mismo «es el único ser que se baña dos veces en el mismo río, el único que se moja dos veces en la misma lluvia… Shakespeare dijo que los poetas son los espías de Dios…La poesía es el máximo común denominador y el mínimo común múltiplo de todas las cosas».

Isidoro solía personificar en Francisco de Quevedo la perfección de la poesía, sintetizada en aquella frase (incluida en el poema sobre la fragilidad de la vida) «el tiempo que no vuelve ni tropieza».
Sobre la particularidad del poeta, IB añadía que es un ser con una íntima humildad. No conozco a ningún político, ningún critico, ningún pedicuro que pueda escribir como Fernando Pessoa (lo siguiente):
No soy nada
Nunca seré nada
No puedo querer ser nada
Aparte de eso, tengo en mí
todos los sueños del mundo
Agregaba citando a Vladimiro Maiacovski: «Un poeta es cualquier hombre, pero no cualquier hombre es un poeta. El poeta está más cerca de la sangre que de la tinta… Más adelante, especulaba Isidoro: «Cuando el porteño llama a (Carlos) Gardel el mudo, está haciendo poesía; cuando el loco le dice al psiquiatra: No me quite la locura, doctor, es lo único que tengo, está haciendo poesía; cuando el chico, como cuenta (Juan José) Ceselli, dice La mar en camiseta, está haciendo poesía».
En Anticonferencias, el autor asimismo reflexiona sobre ítems como la educación, el amor, el dolor, la muerte, el dinero.
Sobre esto último, recordaba que Somerset Maughan escribió con un toque de humor que el dinero es como un sexto sentido, pero sin el no se puede disfrutar de los otros cinco.
Y contaba las peripecias que debía atravesar el escritor, a quien entre las presentaciones de los libros, las convocatorias a presentar los de otros y actividades para sobrevivir, cada vez le queda menos tiempo para escribir.
«Si el mundo está loco, loco de remate como escribió Charles Dikens, al menos una parte de esa locura tiene que ver con el dinero», citaba el autor de Dublín al sur y Cuando éramos felices.
Además la relación entre la poesía y el dinero (la economía o el mercado) es compleja y hasta parecen ir por veredas separadas. «La poesía no se vende, porque la poesía no se vende», juego de palabras de un poema de Guillermo Boido citado por Isidoro.
Blaisten fue coguionista de la película Espérame Mucho, protagonizada por Víctor Laplace, Alicia Bruzzo y Arturo Bonin, dirigida por Juan José Jusid.

En el último tramo de Anticonferencias (editorial Tusquets) aparece un mx de entrevistas a diversos medios. Seleccionamos apenas tres preguntas con una síntesis de sus respuestas, muchas de ellas dotadas de ingenio e ironía:
¿Qué es la clase media?
-…Está entre la espada y la pared. La espada podría ser la aristocracia; la pared la clase obrera; la clase baja y la aristocracia por estar en los extremos se parecen (en el sentido que difícil cambien de manera decisiva su condición). La clase media está un paso atrás de la clase alta. Cuando la clase alta dice «colorado», la clase media sigue diciendo «rojo»… Cuando después de muchos sacrificios la clase media accede a un balneario exclusivo de la clase alta, la clase alta se mudó a otro balneario.
-Qué es la Melancolía?
– Lo busqué en tres diccionarios. En uno dice tristeza suave, no causada por una verdadera desgracia…Un día voy y le digo a mi analista: «Doctor, he llegado a una conclusión: soy un depresivo». El me contestó «No Isidoro, usted no es un depresivo. Peor que eso, usted es un melancólico»… Ahí me di cuenta que se puede estar depresivo un tiempo, pero la melancolía es permanente.

– ¿Quién es usted?
-La pregunta es difícil. No vaya a ser que me pase como al ciempiés que caminaba tranquilo hasta que es encontró con un filósofo que le dijo: ¡Oye ciempiés! ¿No te has dado cuenta que cuando mueves la pata treinta y cinco, la sesenta y ocho se mueve en diagonal, la veintiuno declina un poco la extensión de la numero tres, y la noventa y siete se alarga para hacer contrapeso? No había pensado en eso, contestó el ciempiés. Pues piénsalo, le dijo el filósofo. El ciempiés pensó. Y no caminó más.
C.R

