Conversaciones con dos renombradas escritoras peruanas sobre sus caminos literarios entre el cuento y la novela

La limeña Katya Adaui (1977) y la arequipeña Teresa Ruiz Rozas (1956) están en boca de todos sus pares cuando se les pregunta sobre autoras peruanas destacadas.

Aunque ambas nativas en Perú, actualmente viven la mayor parte del tiempo fuera de su país. La primera en Buenos Aires donde dicta cursos de escritura narrativa (en la Universidad Nacional de las Artes); y la segunda en Alemania donde es traductora y adaptadora de historias para televisión.

Con ambas conversamos durante la reciente Feria del Libro de Buenos Aires (ver abajo algunos fragmentos tomados de nuestro canal de you tube Buenafe Noticias TV).

A Teresa le preguntamos si existe algo así como la llamada literatura femenina. «Ese es un término peyorativo, aunque existen cuestiones propias o que despiertan especial interés en las mujeres», respondió tajante tras la presentación que hizo -acompañada de la analista de medios Lule Gallo- de la novela histórica Coreografia para trenzas solas, que justamente intenta visibilizar a las mujeres -mayormente mestizas o indígenasque acompañaban a los soldados en las guerras de la Independencia -conseguían comida, cocinaban, hacían de enfermeras, ayudaban en diversos menesteres y hasta eran amantes- a las que llamaban rabonas pues estaban obligadas a cortarse las trenzas.

Ruiz Rosas también se refirió a Caparazones de Alabastro, libro de cuentos que incluye un relato sobre mujeres acusadas de brujería. ¿En la edad media?, le preguntamos. No, un episodio de hace pocos años.

Con Katya Adaui nos encontramos, después que participara de un debate sobre diversidades. Durante el evento, delante de ella había un ejemplar de la novela Quienes somos ahora,con tapa de fondo celeste y un auto amarillo. Paradójicamente, ella prefiere andar en bicicleta (tiene dos en Lima y dos en Buenos Aires, siendo un objeto que cobra vida en uno de sus cuentos)… y caminar. Katya considera esencial para el acto de escribir: hacer gimnasia, cuidar el cuerpo.

Al igual que Teresa, Katya alterna entre la novela y el cuento.

«Pensar los vínculos familiares, pero no solo desde la familia nuclear, sino también de la extendida», desliza la limeña sobre uno de los ejes de su novela Quienes somos ahora. Comentaba en una charla previa a la entrevista, que de niña tenía continuos conflictos con su madre (una mujer bonita ante quien se sentía desvalorizada) hasta que empezó a valorar su aspecto físico.

En los siete cuentos de Un nombre para tu isla, el lector es puesto ante el descubrimiento de lo que late detrás de las apariencias, relatos en los que los objetos cobran vida propia, y una explosión de los sentidos.

En relación a la diferencia entre escribir en o sobre Perú, o en cualquier otro país, KA dijo que su territorio de origen siempre le remite al mar: por lo bueno o por lo malo, las brizas, los aromas, relacionados con lo maritimo.

A continuación la breve conversación con Katya Adaui:

A Teresa le preguntamos sobre cual es la obra preferida de su autoría: «Cada novela es como un hijo recién nacido al que uno protege hasta que crezca, ahora es el caso de Cronologia.., pero El copista siento que me salió redonda (expresó ante nuestra pregunta) Ya va por la cuarta edición, apenas le cambiaría una coma; en cambio La feliz posteridad como se trata de mucha investigación, a las siguientes ediciones le agregue nuevos cosas.

La temática de los últimos libros citados es muy atractiva. El copista es novela erótica sobre un músico y la musa, la amante de la que está enamorado el ayudante de aquel) y en La feliz posteridad (Dora Bakarel busca el reconocimiento a la autoría del guión de la película ¿De quién es el mundo?, realizada en las postrimerías de la República de Weimar) para su padre Slatan Dudow -director de cine- pese a que suele figurar como autor el famoso escritor, Beretolt Brecht).

– ¿Como empezó a escribir?, le preguntamos a la autora de Estación delirio

Teresa: Empecé a publicar un poco tarde, en el 89, a mediados de los 90 gané un concurso con la novela El copista, finalista del premio Harralde, luego por un periodo largo no publique porque mis chicos eran pequeños, trabajé en la TV hasta que pude enfocarme de nuevo con la literatura.

Ruiz Rosas nos comentó que de Mario Vargas Llosa la obra que más le gustó fue Conversación en la Catedral y en cuanto a Alfredo Bryce Etchenique dijo que lo trató numerosas veces, pues era amigo de su tío. Un mundo para Julius y contó una anécdota sobre La exagerada vida de Martin Romania: «Bryce me adelantó el argumento conversando en la Costa Brava (España), por eso una amiga se sorprendió cuando me comentaba el libro y yo ya conocía lo que iba a ocurrir».

Finalmente, sobre esta visita a la capital argentina, recuerda que había estado por aquí hacia 37 años. «Había venido desde Arequipa, reconocí avenida Corrientes, Florida… pero además la conozco la ciudad por su literatura, por eso para mí Buenos Aires no me resulta extraña.

Un segmento del diálogo con Teresa Ruiz Rosas:

Dos novelas de las autoras:

Algunas de las actividades en la FILBA:

Ruiz Rosas durante la presentación de sus últimas obras
Katya Adaui (con remeraceleste en el medio) en una conversa con colegas sobre las diferencia entre escribir cuento o novelas

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