Jorge Fernández Díaz: “Me parece más interesante discutir con los peronistas, que con los libertarios”

El cronista que cubre la Feria Internacional del Libro suele trazar un plan de notas de acuerdo al cronograma que aparece publicado en el diario del día.

Sin embargo, caminando por los pasillos, se encuentra con presentaciones que no estaban anunciadas, o no había visto de antemano.

Algo así ocurrió ayer cuando el autor de estas líneas observó en el espacio de Ñ (revista cultural de Clarín) al director de este suplemento, Héctor Pavón dialogando, o mejor dicho entrevistando a su colega Jorge Fernández Díaz, periodista y escritor de ficción.

En ese diálogo abierto después al público, el autor de Mamá y El Puñal, entre otras obras, hizo un vaivén entre temas políticos, artísticos y personales.   

Sobre la primera temática, Fernández Díaz dijo que le parece “muy interesante discutir sobre el peronismo y la liturgia peronista, más que la polémica con los libertarios».

Ello tiene que ver seguramente por un lado con sus pasadas simpatías con el justicialismo, seguido de un fuerte cuestionamiento (escribió Argentina en tiempo real: Apuntes sobre la colonización populista y la resistencia republicana trabajo confrontativo sobre todo con el kirchnerismo); y por otro que –en su concepción- «el libertarianismo no tiene casi nada que ver con el liberalismo» que sí conoce.

“Cuando leí a Murray Rothbard descubrí que el mismo proclamaba que había que terminar con el liberalismo para ir hacia un populismo de derecha (el manifiesto se titula: Populismo de derecha: una estrategia para el paleolibertarismo). Un personaje muy reivindicado por Rothbard, es nada menos que (Joseph) McCarthy, sí, el senador que puso en marcha el macartismo (N de la R: movimiento norteamericano que perseguía por ejemplo en Hollywood a quienes expresaban ideas de tinte izquierdista).

Ese artículo en el que buscaba explicar porque Milei es un populista de derecha, le valió a Ferández Díaz ganar el premio Cavia, a la vez que recibir los insultos del presidente argentino.

En cuanto a la ficción, Fernández Díaz sostuvo que hay veces que es un recurso de los periodistas que solemos saber muchísimo más de lo que publicamos, pero no podemos probar. Y como no podemos probarlo, no podemos publicarlo. «Yo, en este momento, sé más o menos cómo funciona y qué hay detrás del dinero del jefe de Gabinete. Pero no lo puedo decir, porque no lo puedo probar, pero lo sabemos muchos periodistas».

Acerca de su labor como columnista político –que actualmente cumple en el diario La Nación el entrevistado señaló que nuestro país fue construido por columnistas, tales los casos de Sarmiento, Alberdi, Mitre, Mansilla, que, por supuesto, eran políticos y militares, pero se sentían profundamente convocados por la escritura y el debate”, y que incluso Las Bases (y por ende de la Constitución) contienen conceptos que había desarrollado Alberdi en distintos periódicos».

No obstante, comentó que durante la pandemia sintió como una saturación respecto a la política y volvíó a mirar las películas en blanco y negro con las que creció y pasaban en Cine de SuperacciónHollywood en castellano y El mundo del espectáculo.

También empezó a incurrir en textos sobre el amor, engaños y desengaños (uno de esos libros es Corazones Desatados), en base a episodios que confidentes le contaban pidiendo que cambie los nombres y los lugares; en una variante literaria que había comenzado como experiencia radial.

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¿Cuál es su visión sobre los medios públicos?, ¿alguna vez funcionaron bien en la Argentina? Qué experiencias internacionales rescataría? Le consultó este cronista.

Creo que anduvieron bastante bien en la época de (Raúl) Alfonsín, pero todos los gobiernos se tientan por hace oficialismo con esos medios. Me parece que la Deustche Belle, la BBC son modelos a seguir.

Antes de evocar emotivos momentos familiares, se refirió a la influencia que tuvieron las novelas de detectives. “Como yo quería ser detective en la infancia, las de detectives son novelas muy personales, diría que personalísimas. Incurrir como autor en ese género –indicó- me permite contar cosas que sé que ocurren, cómo funcionan las mafias, los servicios de inteligencia, la política y los feudos. Las novelas de esta clase se han vuelto un instrumento literario para contar cosas que aprendí como periodista».

Finalmente evocó momentos personales como cuando escribía un folletín. Una mañana recibió el llamado de su padre, con el que estaba distanciado (su progenitor se rechazaba que sea periodista al que consideraba un oficio de vagos). “¿Va a recuperar el dinero?» le consultó su papá sobre un personaje. Es que los parroquianos del bar quieren saber el final, deslizó, entonces el periodista respondió que sí, mientras le caían las lágrimas. «¿Seguro?», insistió su padre. «Sí, lo escribo yo», respondió el hijo. Y colgaron.

El otro fue cuando recibió un premio de los reyes de España, y el actual monarca (Felipe VI) tuvo que nombrar a los padres de Fernández Díaz “Mis padres, dos asturianos salidos de dos aldeas muy pobres, que apenas hicieron la primaria, no eran grandes lectores y sin embargo me sentaron a ver películas clásicas y me dieron la colección Robin Hood. Y el rey los nombró: Marcial y Carmina. El rey de ellos. Yo estaba sentado ahí y sentí una oleada por dentro muy fuerte«, evocó.

Fernández Díaz había recordado que en la escuela sufrió bulling por su acento asturiano que escuchaba en la casa. “Mi padre me compró un kimono y mi madre me anotó en la academia de judo. Y se acabó el bullying para siempre”, remató.

C. R

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