Esta edición, nada menos que la del cincuentenario de la Feria del Libro de Buenos Aires (FILBA), comenzó con una entendible preocupación: poca asistencia en la primera semana, y el interrogante acerca de las ventas ante el elevado precio promedio de los libros.
Lo primero en parte se revirtìó en la recta final, lo otro se compensó por el descuento que se aplica a las compras con parte del valor de las entradas, y las rebajas (aunque de bajo porcentaje) pagando en efectivo.
De todos modos, respecto al año anterior, la concurrencia se incrementó en un 8 %, y la venta -de acuerdo a información al que accedió el diario La Nación- en un 15 %. De acuerdo a ese relevamiento, se habría producido una asistencia de 1.340.000 personas, levemente superior a la edición que siguió a la pandemia.
«La Argentina está muy cara para el visitante en general, sea o no interesado por los temas culturales», nos comentó uno de los escritores pertenecientes a la delegación de uno de los países participantes de la Feria; un periodista peruano, nos dijo prácticamente lo mismo. «Hay que tratar de armar una lista antes de venir, con los libros de preferencia, claro que después uno se tienta y el bolsillo no alcanza».
Consultado de manera improvisada, un porteño, concurrente habitual al evento, sostuvo: «Aquí se observan los dos países aquellos que pueden darse el lujo de no prestar atención a los gastos y los que buscan denodadamente ofertas», aunque esta frase suele escucharse -con diverso énfasis- en cada aniversario.
Esa brecha también se notó si una dialogaba con los empleados de los stand: Los grandes grupos Penguin Random House (PRH), Grupo Planeta, Riverside que concentran las ventas de la mano de autores famosos o mediáticos que a veces le sacan a las editoriales pequeñas que hacen esfuerzos denodados para «salvar la ropa». Losada, Prometeo y Fondo de Cultura Económica con un público adepto a las respectivas especialidades- estaban en la pelea.
Una distancia también se observa en la concurrencia: Salas desbordadas y otras con apenas un par de filas.
A veces el mal cálculo en la elección de las salas hizo que mucha gente quedara afuera. Fue por ejemplo el caso de Fito Páez -que concurrió a leer unos poemas- y que ocasionó la molestia del mismo director del evento, Ezequiel Martínez; en cambio, en otros -como el de la actriz Mercedes Morán– se consiguió cambiar de sala a tiempo. La presencia de figuras del espectáculo es otra atracción que se renueva cada temporada.
Ezequiel Martínez participó de dos homenajes a Mario Vargas Llosa -a un año de su deceso- muy bien organizados (de ambos dimos cuenta en estas páginas) y que resultarán memorables.

Las figuras
Los dos Premios Nobel que estuvieron este año Mo Yan (dijo que recibir el galardón de la Academia Sueca a los 57 años para él «fue un comienzo que lo incentiva a escribir mucho más) y el sudafricano JM Coetzee (quien se refirió a su último libro como el intento de «saldar la deuda con los pueblos originarios») lo hicieron a sala llena.
Entre las autoras más buscadas, figuraron Selva Almada, Agustina Bazterrica, Laura Ramos, Dolores Reyes y Claudia Piñeiro, Samanta Schweblin; de los historiadores o de divulgación, desde las editoriales se mencionaron a Andrés Balmaceda, Felipe Pigna y Eduardo Sacheri que mantienen el romance con el público. La periodista María O Donnell se instaló -de acuerdo a información de Planeta- con su nueva obra sobre los Montoneros como best seller, al igual que el psicólogo Gabriel Rolón. En cuanto a periodistas con convocatoria, Cristina Pérez y Jorge Fernández Díaz hablaron ante una nutrida cantidad de seguidores, también cuenta con muchos seguidores la cronista Leila Gerriero Entre los requeridos se destacó la reedición de El Eternauta la novela gráfica de Héctor Osterheld. La Mesa de Mimbre de Marta Oyhanarte mezcla de historia, autobiografía y mosaico poético, es otra de las obras que generaron interés.
En cuanto a libros políticos de actualidad el último domingo se concentró en la presentación de Operación Argentina de Andrés Malamud y Astrid Pikielny.
Un autor extranjero que generó interés fue Héctor Abad Faciolince, autor de la recordada obra, llevada al cine: El olvido que seremos; su nueva novela de no ficción gira alrededor de la guerra de Ucrania (mas detalles en una próxima entrega de Acreditado).
Como desarrollamos en un informe aparte, Perú como invitado de honor, trajo a muchos de sus autores que participaron de debates y presentación de sus libros.
Tal como se informó ayer: España será el invitado de honor de la edición en 2027.Ya con más de medio siglo cumplidos.
