«Son relatos personales, reflexiono -sobre todo- acerca de la relación madre- hija, la maternidad y el perdón«, expresó la destacada actriz Mercedes Morán acerca del contenido principal de Madre mía el libro de relatos que escribió sobre su propia vida y que acaba de salir a la luz.
En el marco de la FIlBA, Mercedes -nacida en Córdoba a donde se trasladó su madre para tenerla, pero que se reconoce puntana, ya que vivió en San Luis sus primeros 7 años- presentó el libro en conversación con la escritora Claudia Piñeiro.
El evento estaba previsto para realizarse en una sala del predio de Palermo, pero ante la numerosa concurrencia fue trasladada a otra de mayor capacidad.
En las páginas del flamante libro, «me muestro tal como soy, no oculto ni guardo nada», afirmó la autora sobre Madre mía.
La autora dijo que en relación a su madre el texto trata sobre la educación sentimental y sexual que recibí de ella, que tenía serios problemas con esa cuestión.
En 30 capítulos la actriz reconstruye cómo fue crecer junto a una madre maestra rural, marcada por mandatos religiosos, silencios alrededor de la sexualidad, y una profunda insatisfacción personal, que hoy revive con sensibilidad, distancia y ternura.»
Tanto en terapia, como por las vivencias que atravesó con su mamá, Mercedes descubrió que su progenitora fue abusada de chica y que ello explica sus constantes reproches y agresiones hacia ella siendo joven.
Ese descubrimiento la llevó a la comprensión de muchas de lo que ocurrió en la relación entre ambas y de alguna manera al perdón. Su madre falleció durante la pandemia. «El libro es una invitación sobre todo para las mujeres que estuvieron en una situación similar a saber y poder perdonar», comentó la actriz.
De su padre (falleció en 2012) dijo que fue el amor de su vida. «Me defendía como podía, desde ese lugar tan incómodo para él porque era incapaz de desautorizar a mi madre».
Claudia Piñeiro -que hizo como coordinadora de la mesa- deslizó que en muchos pasajes del libro escuchaba la voz y el tono de la actriz. Cabe recordar que Mercedes Morán encarnó en el cine el personaje central de la novela de Piñeiro, Betibú.

El camino
Hace unos años, con singular éxito, Mercedes hizo en el teatro el monólogo Ay, amor de mi vida en el que repasaba muchos de los episodios que ahora retrata en las páginas de Madre mía.
Tiempo después -confió la actriz- de la editorial Planeta me propusieron llevarlo al formato libro, pero postergó la decisión hasta que por cuestiones laborales y familiares tuvo que hacer un parate que la llevo a replantearse la idea y escribir el texto.
En esa tarea fue ayudada por Manuela, una de sus hijas, y ahí se dio cuenta que cotejando sus recuerdos -al igual que le ocurrió con las otras dos- ellas recordaban las cosas de otra manera. «Por eso digo que es ficción, porque aunque uno esté seguro que los hechos existieron tal como los cuenta quizá habría que cambiar algunos nombres o lugares».
-¿Que diferencias hubo entre escribir el guión de Amor divino y un libro como Madre mía?, le preguntó este cronista de Acreditado a la actriz.
«Cuando escribo para teatro es para ser dicho, hablado, y no puedo corregir; en cambio cuando en este libro escribía un texto `para ser leído. El guión es público, el libro algo más intimo«, respondió.
La protagonista de El amor menos pensado se dio tiempo para contar un par de anécdotas. Una de ellas cuando se fue a probar para una clase de teatro por primera vez y le tocó interpretar a un personaje de Yerma de García Lorca estando embarazada. Notó que todos se reían y creyó que le había ido mal, pero era por la paradoja de interpretar a una mujer que buscaba quedar embarazada en un texto que viraba constantemente de la comedia al drama.
Al comienzo, Mercedes leyó un texto muy emotivo, incluido en el libro de un personaje del pueblo de su infancia que tildaban de loco y cuando ella llega a la casa y le cuenta a la madre que estuvo con él, le preguntó que le había dicho, resultando que él la había ayudado, salvado de caer en un pozo.
El texto no es una autobiografía, pero es autoreferencial; contiene temas de reflexión delicados -entre otras cosas que «a veces es mejor callar que decir»-, pero también humor, concluyó Mercedes.

