La “magia” del Perú me atrapó en Buenos Aires

EN PRIMERA PERSONA – En un restaurant peruano del barrio de Palermo, la fantasía invadió la realidad. Una novela y un vals se unieron para “escribir” este relato.

La tarde de viernes otoñal transcurría lluviosa y destemplada. Caminé tres cuadras desde la corresponsalía del diario donde trabajaba, con el alivio de no tener que regresar hasta el lunes, y me metí en el restaurant Perú Deli en la esquina de Juncal y Beruti. Puse sobre la mesa “El Héroe Discreto” de Mario Vargas Llosa y un anotador al lado. El reloj marcaba las 15 horas con algunos minutos; la atmósfera, el horario para el almuerzo tardío me estimulo el apetito.

A la espera que tomaran el pedido abrí el libro donde lo había abandonado el día anterior, mientras de fondo se escuchaba una melodía típica. La página 86, arrancaba así: “Cecilia Barraza había sido su amor secreto, antes incluso de verla en fotografía o en persona. Se enamoró de ella por su voz. No se lo había contado a nadie, era algo íntimo…”.

Apenas comencé a leer ese párrafo la camarera estaba a mi lado. Miré el menú, me decidí rápido entre los platos del día -Papa a la Huancaína y una Cusqueña- y proseguí la lectura. “Oyendo la voz de esa muchacha le pareció comprender cabalmente, por primera vez, muchas palabras de los valses criollos que antes le parecían incomprensibles… Alma para conquistarte corazón para quererte y vida para vivirla junto a tí”.

Entonces me percaté que en el comedor de Palermo estaba sonando la misma parte del tema (el estribillo) que en el restaurante La Reina, ubicado en la intersección del malecón Epiguerén y la avenida Sánchez Cerro de la ciudad peruana de Piura, donde se hallaba -de acuerdo a ese tramo del libro que recorría con mis ojos- el protagonista de “El Héroe Discreto” Felicito Yanaqué (quien tenía todos los discos de la intérprete a la que pronto iría a ver a un recital en el club Grau). (1)

Sentí como un halo mágico, enseguida llamé a la moza y le señalé la coincidencia entre la letra y la música.

– ¡No lo puedo creer! – le dije.. Ella levantó las cejas y alzó los hombros como expresando ¿Y?

– Es un tema clásico en Perú (1), incluso me parece que ésta es la versión de Barraza – sostuvo poco interesada o sorprendida con mi enredo mental.

-¿Leíste a Vargas Llosa? – le consulté más para no cortar el diálogo que por curiosidad.

-Algo, de chica, es un gran escritor… Premio Nobel. El dueño del local lo invitó hace unos años durante la última Feria del Libro a la que asistió, pero creo que fue a otro muy cerca de aquí.

Tras pedir el postre (una copa con una especie de merengue y leche descremada), mi imaginación hizo una escala en sitios que recorrí a través del autor de “La Tía Julia y el Escribidor” en esa y otras obras como “La Ciudad y los Perros” (la primera novela que leí de adolescente por mi cuenta): Plaza San Martín; el Jirón de La Unión; el Colegio Leoncio Prado; la Universidad de San Marcos; la avenida Tacna; la calle Belén; el club Terrazas; el barrio y las playas de Miraflores; el malecón de Barranco, San Isidro…, entre muchos otros lugares en los que estuve sin haber estado físicamente nunca. Me prometí visitarlos.

Tomé un café invitado por la casa y abrí el cuaderno de notas para narrar a manera de crónica lo que me había sucedido; a la vez pensaba: ¿quién va a creer que esto no es cuento?

C.R

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El libro
La cantante
El restaurant

(1). – A La Reina solía concurrir MVLl con su mejor amigo de esa época, Javier Silva, durante la estancia de aquel en la casa de sus tíos Olga y Lucho en Piura, donde concluyó sus estudios secundarios. (“El Pez en el Agua”).

2). – El autor del vals es Adrián Flores Albán, quien lo estrenó en 1949 en una picantería en Sollana, Piura. A modo de bolero recuerdo que lo entonaron Los Panchos; y de chico lo escuchaba en un famoso programa de tangos que veían mis abuelos en la Argentina.

ALMA, CORAZÓN Y VIDA Letra y música: Adrián Flores Albán Recuerdo aquella vez, que yo te conocí, recuerdo aquella tarde, pero no me acuerdo ni cómo te vi. Pero sí te diré, que yo me enamoré, de esos tus lindos ojos y tus labios rojos que no olvidaré.
 Oye esta canción que lleva; alma, corazón y vida, estas tres cositas nada más te doy. Porque no tengo fortuna, estas tres cosas te ofrezco, alma, corazón y vida y nada más.
 Alma para conquistarte, corazón para quererte, y vida para vivirla junto a ti

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