Se fue Bryce Echenique, el último escritor peruano de una notable generación. La amistad, el amor, la nostalgia, la fragmentación social en su país.

Con el fallecimiento de Alfredo Bryce Echenique (1939-2026) se cierra una época, la de una pléyade de escritores peruanos internacionales; cuyo más renombrado exponente fue Mario Vargas Llosa y que integraron entre otros Juan Ramón Ribeiro y antes en una vertiente diferente, como exponente de las tradiciones de su país, José María Arguedas.

En los textos de Bryce Echenique se exalta sobre todo el culto a la amistad, al romanticismo (en su obra se citan letras de boleros y valses) y se reflejan lugares y situaciones a las que el narrador y los personajes quedan aferrados a la nostalgia. También Bryce retrata las costumbres de la clase alta limeña (a la que perteneció su familia) así como las brechas sociales que existen en Lima, y sobre todo entre Lima y las regiones y las relaciones de dominación entre criollos y cholos, patrones y sirvientes.

Algunas de sus obras más renombradas son: Un Mundo para Julius (un niño que crece en una familia aristocrática limeña observa las profundas desigualdades entre su entorno y los trabajadores de su casa). Esta novela fue llevada a la pantalla en una apuesta que fue recibida con buenas críticas. No me esperen en abril (de alguna manera una continuidad de la anterior en la que Manongo Sterne, ya adolescente de la clase alta limeña, luego de sufrir un incidente escolar cambia de barrio y colegio, y por entonces conoce a su primer y único amor, Teresa Mancini. Ambientada en los años 1950, se prolonga hasta los años 90, siguiendo los vericuetos sociales y políticos) La vida exagerada de Martín Romaña (narra las experiencias del joven escritor peruano en París, durante los acontecimientos del Mayo del 68), Tantas veces Pedro (un escritor Pedro Balbuena no puede avanzar en su obra obsesionado por una mujer, Sophie, que durante su juventud vio en una fotografía) y Antimemorias (en tres partes inspiradas en el modelo de Andre Malraux),

Sobre la cuestión de las diferencias sociales, el autor en cuestión sostuvo: «La sociedad peruana es tremendamente clasista. La posibilidad de cambiar de estátus es mínima Los peruanos vivimos como en compatimentos estancos. Podría decir que conoci el Perú recién a los 17 años, cuando ingresé en San Marcos, antes no veía a gente de otra clase salvo los emplados doméstcos en casa».

Bryce se recibió de abogado (para darle el gusto al padre) pero nunca ejerció, a la par estudió Letras. Muchos de sus años los vivió en países europeos como Francia, España, Alemania y Grecia.

Allá por el 2005, así describía la fisonomía social de la época:»La burguesía se ha frivolizado más que nunca y la inmigración ha dejado a solo un 10 por ciento de limeños recluidos en feudos de ricos. Yo no estoy contra el empresariado (soy pro libre mercado) ocurrre que Perú no ha tenido una clase dirigente, sino dominante… Y se ha creado una cultura chicha con sede en Miami«.

El personaje epicentro de esta nota veía la política de su país de una manera ácida, tomando con jarana y a la vez concierto desprecio a los ex presidentes de su país como Alan García («parecía el primero de los nuevos y fue el último de los viejos caudillos enloquecido por el poder y populista despilfarrador», lo definió (aplicando esa categoría de ese tipo de populismo también a Hugo Chavez), a (Alberto) Fujimori lo responsabilizó de haber envilecido al hombre peruano ética y estéticamente dándole circo grosero y capturando a la prensa en un 90 por ciento, a (Alejandro) Toledo por quien tenía alguna expectativa, lo calificó como un hombre que vive mintiendo.

Hace un par de décadas, en una entrevista con Verónica Charavelli, para el diario La Nación, Bryce Echenique respondió a una pregunta contrafáctica que se hacían todos los admiradores de Vargas Llosa. ¿Qué hubiera pasado si el autor de La Ciudad y los Perros era electo presidente?

La respuesta de BE, en síntesis: «Yo dije una frase que Mario me agradecerá toda la vida: el pueblo peruano votó para que Vargas Llosa siguiera escribiendo…El encarnaba la cultura y las convicciones democráticas Su compromiso con la sociedad fue de una enorme generosidad , porque tenía todo por perder siendo presidente de Perú. Los peruanos en general no son tan demócratas como Vargas Llosa. La prueba es que al día siguiente de derrotado, todo el partido de Mario era fujimorista. No he conocido a nadie más traicionado que Mario. Lo que lo arruinó fue que se rodeó de los empresarios peruanos que son malos empresarios e hicieron una campaña de pitucos contra pobres. Mario era un hombre de manos demasiados limpias para un país de cultura democrática tan débil».

Conocida la afición de Bryce Echenique por el alcohol (se lo solía ver en el bar Olé en el barrio limeño de San Isidro algo así como su refugio) el escritor y periodista Renato Cisneros contó una anécdota muy divertida ocurrida durante una mesa redonda en España: Bryce estaba cabeceando, medio dormido tras un almuerzo previo. Un disertante tomó la palabra y dijo: «Como bien dice el crítico español Manuel Alvar…»Al escuchar esa cita Bryce se despertó sobresaltado y, exclamó en voz alta: «¡Al bar! ¡Sí, vamos al bar!».

Hace poco leímos La Amigdalitis de Tarzán considerada si se quiere una obra menor de Bryce; sin embargo en la misma hay tanto juegos de palabras como citas que atraviesan el libro.

Se trata de un amor la mayoría del tiempo epistolar, aunque cada tanto de ven, entre Juan Manuel Carpio (un cantante trotamundos) y Fernanda María -a la que él denomina Fernanda Mía-, salvadoreña que realiza actividades académicas, y durante un tiempo en Francia consigue ser secretaria de los autores del boom (el narrador aprovecha para deslizar un par de opiniones sobre aquello). Ambos personajes son casados, aunque luego se separan y se vinculan con otra pareja. Existe entre ellos una relación agridulce. El es un nostálgico que queda atrapado en una esquina en la que vio a ella en un auto y no pudo acercarse. Entre ellos ocurre un Estimated time of arribal (una falta de timing). Como un amanecer que casi siempre se nubla, una frase de Ernest Hemingway atraviesa el texto: «Experimentó la angustia y el dolor, pero jamás estuvo triste una mañana».

Aunque Bryce escribía en un tono y una temática muy diferente al del autor de La Guerra del Fin del Mundo, se puede encontrar un paralelo entre La amigdalitis de Tarzán y Travesuras de una Niña Mala de Vargas Llosa publicada poco más de un lustro después.

(Fuente: Tinta digital)

Foto de tapa: El Búho

Este video entre dos escritores peruanos Luis Castañeda e Iván Tays es un homenaje a Bryce Echenique tras su deceso.

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