China vs. EE.UU: Xi sugiere revisar la Guerra del Peloponeso: ¿Una trampa para Trump?

Aún sigue rebotando en la mente de estrategas y analistas de política internacional, la mención que el premier chino Xi Jinping le hizo a su par norteamericano Donald Trump– sobre la llamada “trampa de Tucídides”.

Con esa alusión -durante la cumbre en Pekín entre los mandatarios de las actuales dos potencias más grandes del mundo- Xi hacía referencia a la narración del ateniense Tucídides sobre la Guerra del Peloponeso (siglo V a C). El historiador griego sostuvo que ese conflicto bélico fue producto del miedo que generó en Esparta que sus vecinos atenienses emergieran como una nueva potencia.  

Xi deslizó que esa hipótesis podría hacerse realidad si el temor de la otrora potencia hegemónica (USA) a la potencia emergente (China), desata un enfrentamiento bélico entre ambos países.   

El face to face Trump-Xi se dió en medio de un escenario de suma tensión: disputas comerciales, competencia tecnológica, enfrentamiento del país del Norte con Irán, el intento de impedir la injerencia china en el continente americano, así como la constante amenaza del gigante asiático en torno a Taiwán.

La trampa de Tucídides es una teoría defendida por el politólogo norteamericano, Graham Allison, que cita numerosas guerras ocasionadas por el desafío de una potencia emergente a una hegemónica. De acuerdo a Allison, sobre 16 episodios históricos analizados se constató como cierta con solo cuatro excepciones (como cuando se evitó un enfrentamiento entre España y Portugal merced al tratado de Tordesillas; o entre EE.UU y la URSS en los años de la Guerra Fría por la disuasión del empleo de armas nucleares.

Tucídides fue el precursor de la escuela realista en el estudio de las relaciones exteriores… Una digresión al respecto: En el Diálogo de los Melios, (un capítulo de La Guerra del Peloponeso), el autor expuso que los atenienses previamente sometieron a los melios en el campo de batalla, pues estos últimos querían ser neutrales considerando que esa posición era justa por lo que esperaban la ayuda de la deidad, pero esta no llegó -relataba Tucídides- porque los dioses no intervendrán ya que el orden natural de las cosas es que los fuertes dominen a los débiles dado lo cual los espartanos no se iban a unir (a los Melios) porque es un pueblo práctico (en ese momento Atenas era más fuerte que Esparta) y nunca se pondría en riesgo cuando sus intereses no están en juego. Es decir, para el realismo el factor excluyente para determinar el peso entre las naciones es la relación de fuerzas en principio en lo militar y luego en lo económico.

En un artículo publicado en el The New York Times se señala que el enfoque de Xi remite al pensamiento de Mao, según el cual los conflictos entre potencias no avanzan de manera lineal, sino en forma sucesiva, las disputas no hay que resolverlas, sino sostenerlas y administrarlas. Sin embargo, la agencia oficial china Xinhua (citada por el diario La Nación) hace referencia a que el gobierno chino apuesta a una «»estabilidad estratégica constructiva en la relación entre ambos estados para encausar la rivalidad en margenes previsibles evitando una escalada abierta».

En definitiva -sintetiza el portal de noticias Imagen del Golfo– «Pekin intenta posicionarse como una potencia responsable dispuesta a impedir un conflicto global, a la vez que presiona a Washington para aceptar una mayor influencia»

Por otra parte, ¿la presencia de Trump «de visitante» ante el planteo de Xi ¿no implicó aceptar un descenso en la influencia de EEUU? En un postéo en X, el jefe de la Casa Blanca sugirió que ese declive se produjo durante el mandato de Joe Biden.

Lo cierto es que la política exterior de Trump debilitó la alianza occidental con Europa, mientras en la región ha sumado algunos cortocircuitos en la relación con India que era una especie de aliado-barrera en la región ante China.

¿Hacia el equilibrio?

¿Es equiparable el poder que tiene China respecto a Estados Unidos en el campo internacional?

«Hace casi dos décadas existe un desplazamiento constante del centro de gravedad global hacia Asia Pacífico. La cuestión – señala el especialista en política internacional, Manuel Montobbio– es si dicha emergencia y transformación va a conllevar simplemente un cambio de la estructura, distribución y equilibrios de poder en el sistema internacional existente; o una reconfiguración del mismo, así como de las ideas y paradigmas en que se sustenta».

En el paper «El ascenso global de China y la reconfiguración de la Teoría de las Relaciones Internacionales» (publicación del Instituto El Cano), Montobbio considera que la “maldición de Tucídides” puede darse si se utiliza la lógica tesis-antítesis-síntesis que caracteriza a la visión occidental de la Historia; mas no necesariamente si a la vez que asistimos a un cambio en la transformación del poder construimos un mundo distinto de una manera distinta.

¿El poder se mueve por las ideas, o las ideas se generan con el ejercicio del poder?, insinúa cuestionarse Montobbio. Quizá nunca fue más intrigante esa duda como en estos tiempos.

Allison y Nye, académicos de Harvard y amigos, discreparon sobre la aplicación de «la trampa de Tucídides» a la tensión entre EE.UU y China

Joseph Nye, refuta la «trampa»

Joseph Nye fallecido el año pasado (académico de Harvard como Allison) creador de la teoría del poder duro y el poder blando, sostenía que si bien China está al nivel, o un poco en avanzada respecto a EE.UU en algunos rubros del poder duro como ocurre con la economía (en lo militar hay primacía de EEUU, aunque China está en franca avanzada); Norteamérica sigue sacando ventajas en cuanto al poder blando (política y cultura).

Además, Nye rechaza con diversos argumentos que se pueda aplicar a la situación actual la «maldición de Tucidides». Añadía que a diferencia de la Guerra Fría (EE.UU-URSS) o Atenas vs. Esparta dos de las hipótesis citadas por Allison; entre EEUU y China hay una conexión económica que permite un escenario de competencia y a la vez de cooperación.

Por otra parte, Nye pone en duda que China busque escapar del orden internacional ya que, por ejemplo, es relevante en el sistema de las Naciones Unidas (donde tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad), y es el segundo financiador más importante de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas a la vez que se ha beneficiado integrando la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Por último, Nye relativiza la narración Tucídides: contrastando elementos históricos (explica que Atenas en realidad no había equiparado el poder de Esparta, a lo que se suma que tomó malas decisiones que provocaron a los espartanos), en cambio indica que quizá convenga tomar en cuenta la «trampa de Kindielberger» (referida a los años 30 del siglo pasado cuando EE.UU reemplazó a Gran Bretaña en el liderazgo mundial y no pudo controlar la crisis que impactaría a nivel global).

Más que liderazgos fuertes, existe una falta de liderazgo -alertaba Nye- tanto en el gobierno de Trump (con los aranceles arbitrarios y el retiro de organismos internacionales), como de China (con influencia limitada en temas como moneda, en lo climático e institucional).

(Ilustración de la tapa: Central de Noticias Imagen del Golfo)

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