Open (II) Javier Cercas y una analogía del “Odio el tenis” de Agassi con «el don y el látigo” de Truman Capote; para Baricco como un Werther en Las Vegas 

Ayer receteamos un racconto de Open, hoy rescatamos artículos y ensayos sobre ese libro a poco más de una década de su publicación.

Según su reciente confesión, el notable escritor Javier Cercas durante mucho tiempo se negó a leer Open, la autobiografía de Andre Agassi, pese que existían dos cuestiones de peso que lo tentaban a hacerlo: Por un lado que lo había escrito (tomando el testimonio vivo de Agassi) J B Moheringer, autor de más de un texto memorable; mientras por otro, Alessandro Baricco– alguien ponderado por Cercas- había expresado acerca de Open: “Es el mejor libro que he leído en la última década”.

Un argumento que el autor de Anatomía de un Instante y Soldados de Salamina se ponía para no entrarle al libro, era que si bien le gusta el tenis no le interesaban los libros de tenis, sin embargo, con el tiempo reconoció que esa actitud era «una bobada» pues «que a uno le guste leer no es óbice para comprar libros sobre literatura», reflexionó.

Después de todo, lo que importa de un escrito literario -subraya Cercas- es la forma, que a la vez es el fondo. En tal sentido pone los ejemplos de El Quijote de Cervantes, La Metamorfosis de Kafka, o En Busca del Tiempo Perdido de Proust, obras supremas sobre temas sencillos en los que el valor de los mismos es como están escritos.

Javier Cercas: «El don y el látigo» se titula su articulo ponderando la autobiografía de Agassi

Entonces, tras esas idas y vueltas en su cosmovisión sobre los contenidos, Cercas aceptó sumergirse en el texto sobre la vida del ex N 1 del mundo en el deporte de las raquetas, ganador de los cuatro torneos de Grand Slam, que además fue un referente para los jóvenes de su época por cierta forma de ser, su rebeldía, sus declaraciones muchas veces políticamente incorrectas, aún cuando también -esto lo apuntamos nosotros- fue un «producto de marketing», algo que de alguna manera desliza en el libro.

Y la lectura del texto deshizo todos los prejuicios que tenía el prolífico autor de El impostor, El loco de Dios en el fin del mundo, y que está a punto de dar a conocer El periódico de la democracia (obra que recorre el último medio siglo de historia española a través de la del diario El País) : “Es extraordinario (el libro Open): en el mismo hay más literatura auténtica, más gracia, tensión verbal y complejidad moral que en infinidad de novelas pretenciosas”.

Cercas aclara que no es un fan de Agassi «aquel tipo con aspecto de chuleta que llamaba la atención en la pista por su forma extravagante de vestir y de peinarse, sin embargo te enamoras de él, de su espíritu gamberroy herido, de su desvalimiento sentido del humor, generosidad y honestidad, de su batalla agónica por sobrevivir en el torbellino hipnótico, obsesivo loquísimo, salvaje y extravagante del tenis de elite».

Andre Agassi y un puente con Truman Capote

Tales consideraciones las volcó Cercas en un artículo titulado El don y el látigo (publicado por El País de España y La Nación de Argentina, el pasado 23 de julio) en el que alude a un famoso aserto del autor de Desayuno en Tiffanys: «Cuando dios te da un don, al mismo tiempo te dá un látigo para que te flageles«. En Open, Cercas encuentra una clara analogía de esa frase con «odio al tenis» de Andre, que es continuada por su esposa Steffi Graff, cuando le responde a su marido: ¿acaso no lo odiamos todos».

En ese diálogo está la clave sostiene el escritor español: «Agassi empezó a jugar tenis porque le gustaba, continuó jugando para complacer a su padre empeñado en que fuera un campeón, y terminó jugando porque ya solo sabía jugar al tenis, pero también por algo más»... Y aquí es cuando inserta Cercas aquella frase de Capote. «Ese don que también es un látigo es la vocación o el destino; es una bendición y al mismo tiempo una condena , o lo es para aquellos a quienes se concede la gracia de conocerse a si mismos, que es lo máximo a lo que se puede aspirar».

Por otra parte, destaca Cercas, Agassi también se estaba describiendo asimismo al definir a Barbra Streisand (quien fue su pareja) como «una perfeccionista torturada que odiaba hacer algo en lo que era extraordinaria».

El libro además -apunta Cercas- esta constelado de reflexiones como éstas: «Las victorias no nos hacen sentir tan bien como las derrotas, y las buenas sensaciones no duran tanto como las malas, con una gran diferencia»; o bien: «A muy pocos de nosotros se nos concede la gracia de conocernos a nosotros mismos».

Moheringer, el ghostwrither con Andre Agassi el dueño de la vida contada en Open

Un Werther contemporáneo

El italiano Alessandro Baricco en Una cierta idea del mundo coincide con Cercas en destacar el rol de JR Moehringer (ganador de un Pullitzer) el ghoswrigter (escritor fantasma) de Open: “Ha conseguido darle a Agassi una voz (la vida ya la tenía y vaya vida), lo ha hecho con una endiablada habilidad narrativa. Resultado: Moehringer se te olvida inmediatamente y te ves viajando con un Agassi inesperado que no deja de hablar ni por un momento. Un tren del que ya no puedes bajarte hasta la última página (en esta impresión coincide, vaya casualidad, con la apertura de nuestro comentario republicado ayer).

«Si el joven Werther (el romántico personaje de Goethe) hubiera nacido en 1970 en Las Vegas no habría sido muy diferente», traza Baricco semejante alegoría . Y le parece fascinante como los fragmentos de vida pueden viajar en una pelota de tenis que vuela sobre el cemento, buscando obsesivamente las pocas líneas pintadas de blanco...

Baricco pone énfasis en el aspecto narrativo, como cuando alguien le dice al multicampeón de tenis: «Andre, algunas personas son termómetros, y otras, termostatos. Tú eres un termostato. no señalas la temperatura que hay en una habitación, la cambias.»... Pelota tras pelota, las preguntas y las respuestas sobre la vida vuelan, haciendo saltar del cemento pensamientos.

A fin de cuentas -señala Baricco- la disputa de Agassi es entre un muchacho y el agujero negro que lleva adentro: que, más o menos, se quiera o no, es el mismo partido que jugamos todos”. El libro -añade el escritor italiano- trata sobre el sentido de la vida, que es en este caso, arrancarse la felicidad de dentro de uno mismo, todo lo demás es una forma de lujo del ánimo, o de miseria, según el caso”

A los dichos de ambos intelectuales, habría que sumar lo que sostiene la escritora española, Rosa Montero en la contratapa de Open: «Es una conmovedora historia sobre la tiranía del éxito y el fracaso; y sobre las muchas vidas que hay en una vida».

En Una cierta idea del mundo, libro sobre libros (y autores) Baricco dedica un espacio relevante a Open

Ultimo punto: Cita del periodista Marcelo Ortale, en el diario El Día de La Plata: “Open se parece a los partidos que jugaba el legendario y turbulento Agassi contra cualquiera de los grandes: Sampras, Connors, Federer y muchos rivales argentinos de los que habla con respeto y admiración. El libro de Agassi se parece a esos partidos, porque el que empezaba a verlos no los abandonaba hasta el final. Las 450 páginas de la autobiografía se devoran de la misma manera, casi sin pausas, hasta el match-point».

(Foto de tapa: AP/Petr David Josek)

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