La “pata liberal” del macrismo

Por Alejandro Sala (El “analista indiscreto”)

La llegada de Miguel Pichetto a la fórmula presidencial oficialista, le ha aportado al movimiento liderado por Mauricio Macri algo de lo cual, hasta ahora, carecía: una “pata liberal”… Es paradójico porque Pichetto, obviamente, no es un liberal histórico, sino un peronista clásico. Pero lo cierto es que su discurso, reivindicativo del “capitalismo” -llamado así, sin ningún tipo de complejo semántico, con una convicción que asombraría al mismísimo ingeniero Alvaro Alsogaray– tiene a los efectos discursivos -que son los que cuentan en política- la significación de un giro hacia el liberalismo.

Por supuesto que los liberales ultraortodoxos rechazarán esta caracterización. Si Alberto Benegas Lynch leyera esta nota, seguramente cuestionaría sus términos y explicaría con lujo de citas y alusiones académicas que el liberalismo no está representado por Pichetto, porque no satisface en su totalidad las condiciones establecidas en los textos canónicos escritos por los autores que los liberales puristas glorifican.

Pero la realidad política no es como el purismo liberal lo imagina, sino que se adecua a las circunstancias de tiempo y lugar en cada instancia del proceso histórico. En la Argentina de hoy, Pichetto expresa con la autoridad que le confiere su extenso pasado peronista, el espacio del liberalismo.

Se está reproduciendo, en la figura de Pichetto, un fenómeno parecido al que ocurriera en los años ’90 con el menemismo. No es casual que Carlos Menem haya sido uno de los primeros dirigentes peronistas que expresó su apoyo público al paso dado por el rionegrino. “Felicitaciones a mi amigo y compañero Miguel Ángel Pichetto, que con su participación favorecerá el logro de los consensos básicos y definitivos para el bienestar del pueblo, el crecimiento y la grandeza de nuestra amada Patria”, publicó el riojano en su cuenta en redes sociales.

Si Macri hablara explícitamente de capitalismo, recibiría diatribas de todo tipo y se encontraría con oposiciones insalvables para llevar adelante cualquier reforma que tuviera reminiscencias liberales. Pero si quien lo hace es un peronista como Pichetto, la sociedad lo tolera. Esto no tiene ninguna lógica, pero tampoco está escrito en ningún lado que el comportamiento político de la sociedad tenga que tenerla. Grandes segmentos de la sociedad argentina tienen la particularidad de que convalidan cualquier política siempre que venga legitimada por el rótulo del peronismo.

Argentina claramente necesita virar hacia mayores contenidos liberales en su proceso de gestión económica. Pero para que ese giro resulte posible era necesario que quien la impulse tuviera algún tipo de perfil peronista. La carencia de esa legitimación fue el factor que estranguló la política de Macri. La llegada de Pichetto a la fórmula presidencial es el modo de destrabar ese “embudo” que está poniendo en riesgo la continuidad del proceso político iniciado en 2015, el cual tiene como fin esencial la erradicación del riesgo de que el populismo desbordado, representado por el kirchnerismo, recupere protagonismo.

Dentro de este contexto, la llegada de Pichetto y su giro hacia el liberalismo, representa una sorprendente pero no inexplicable creación de la “pata liberal” de la cual el macrismo carecía, no porque sus dirigentes no supieran que ese era el camino que tenían que seguir, sino porque carecían de la legitimidad política que un peronista de primera línea puede conferirles. Este experimento recién comienza y, en principio, parece bien encaminado. Habrá que seguirlo con atención para determinar hasta donde llega y con qué resultados. Pero está claro que se han producido novedades importantes, que el escenario político ha cambiado profundamente y que las perspectivas para la elección se presentan más favorables para el oficialismo. Los “damnificados” si esta tendencia se consolida, serán, seguramente, el kirchnerismo en primer lugar y, subsidiariamente, las terceras fuerzas que procuraban emerger, lideradas por Roberto Lavagna, José Luis Espert y quizá Juan José Gómez Centurión, que “pescaban” en la zona macrista y, probablemente, se encuentren ahora con que esos votos empiezan a volver al mar del oficialismo. El resultado está abierto. Pero ya nada es igual a lo que era hasta hace muy pocas semanas.

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