La fugacidad de la vida y la eternidad de un mito.

Aunque se haya estrenado el año pasado, Rapsodia Bohemia, el film sobre la vida de Freddie Mercury (que recibió criticas de los más diversos tipos), dispara tantas sensaciones y temas para reflexionar que de alguna manera se vuelve atemporal, trascendiendo a los admiradores de la música del mítico conjunto Queen.

Desde el comienzo, la película expone la lucha interna del personaje en busca de la identidad -cuando siendo adolescente anuncia en una reunión familiar su decisión de cambiar su nombre de origen paquistaní (Farrokh Bulsara) por Freddie Mercury-; la confianza arrolladora de ese joven (tan bien encarnado en Rami Malek) que barre los condicionantes externos; la pasión por ingresar en el mundo de la música y el espectáculo, confiado en la voz que surge inconfundible de un físico entonces diminuto.

La fugacidad de la vida, el amor incondicional de los padres que trasciende cualquier prejuicio, y la soledad entre multitudes; son algunas de las cuestiones que impactan en el espectador.

La escena nocturna en que bajo una intensa tormenta la ex novia de Mercury (Lucy Boynton) le dice que vuelva a sus familia y a sus amigos, los “hermanos” de Queen porque solo ellos lo podrán rescatar, es de antología.

Sin duda, la banda británica que lideraba Mercury acompañado de los excelsos Brian May (guitarrista) Roger Taylor (batería) y el bajista Joan Deacon, fueron exponentes de los más elevado del rock desde que alumbraron en los 70, después de la explosión que generaron The Beatles y Rolling Stones en la década anterior.

Hubo además de Queen, otros célebres conjuntos que trascendieron a ese nivel como Pink Floyd, Led Zeepelin, Génesis o Yes; pero lo que distingue al primero es la espectacular variedad de estilos con un álbum como Jazz, o el tema Rapsodia Bohemia, una opera rock que en la película aparece retratado tanto en su gestación como en la dificultad de convencer al productor en su difusión (al punto que causa una ruptura, en una escena que refleja un poco la puja entre el creador y el empresario).

Pero además, y por sobre todo está la personalidad arrolladora de una estrella como Mercury con sus ambivalencias, la relación con el público, su metamorfosis en el plano sentimental y sexual.

Claro que llegado al punto de la crisis en el cuarteto, Mercury comprenderá que Queen sin Mercury pierde su sello distintivo, pero Mercury sin Queen se coloca en un camino empinado que como solista no podrá escalar.

Para quienes orillamos -de un lado u otro de la ola- los 50 años; la película contiene alguno de los temas de los inolvidables de Queen, muchos de los cuales nos recuerdan que hacíamos o donde estábamos cuando los escuchamos por primera vez (me pasa eso por ejemplo con Byciclee no incluída como tampoco Friend to be friend): We are the Champions, Samebody to love, Play the Game, We Will Rocky You, I Was Born to Love You, The Show Must Go One, etc. Cerca del final, se pueden ver partes en vivo de aquel concierto Live Aid a la que concurre tras la ruptura con la pareja masculina que lo tenía en un estado de aislamiento.

Queda también de Rapsodia Bohemia un gusto “agridulce” por una vida de esplendor, pasión, excesos y angustias que no tiene retorno; a la vez de presentar el reflejo de un predestinado que trascendió a través de lo que más amo en la vida. “Love of my life”, justamente, es el tema de “Una Noche en la Opera”,inspirado en aquella primera novia que lo acompañaría como amiga hasta el final de él, mientras aquella canción se hizo inmortal.

Hace unos días, el pianista que se sumaría en 1982 a Queen, Spike Edney, afirmó entrevistado por la revista Rolling Stone: “Los que realmente lo conocían (a Mercury) eran los tres muchachos de la banda [por Brian May, Roger Taylor y John Deacon]; Jim Beach [el mánager] y Mary Austin. Eran los únicos que eran realmente cercanos a él y estuvieron en la transición desde una estrella pop a una megaestrella” ¿Cómo era? Podía ser una diva”, era muy divertido pero también podía ser muy cerrado. También era muy tímido. Sacaba su rock star interno en el escenario, y fuera del escenario prefería una vida tranquila. Este es el que yo conocí. Creo que los días salvajes lo abarcaron alrededor de 1984. Además era tan famoso que era muy difícil para él mostrarse en público. Su vida era una vida de reclusión en la que permitía entrar solo a ciertas personas. En algún momento fui invitado a las fiestas en su casa. Cuando íbamos de gira y él no podía salir, nos quedábamos en el hotel, subíamos a su habitación y jugábamos [el juego de mesa] Trivial Pursuit. Muy rocanrol”, relató. Ante la pregunta sobre cómo le iba a Freddie en el juego de preguntas sobre cultura general, dijo: “Era bueno. Era muy competitivo con los juegos de mesa. El Scrabble era lo suyo y todavía lo es para Roger [Taylor]. Solían tener extensas competencias de Scrabble. Roger todavía disfruta de eso”.

El diario “La Nación” publicó un artículo sobre la herencia de Freddie Mercury, cuya mayor parte el músico dejó destinada para quien fuera su novia y luego amiga, cuyo personaje tiene uno de los roles centrales en la película.

https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/mary-austin-la-mujer-que-heredo-la-fortuna-de-freddie-mercury-nid2285070

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