GUEMES, REFORMISTA ANTICONSERVADOR

Fue la espada de la Revolución de Mayo contra la oligarquía salteña aliada a España y apoyó activamente la Declaración de la Independencia en Tucumán. Martín Miguel de Guemes, primer gobernador electo de su provincia, nació en una familia rica y terminó en la pobreza a contramano de lo que suele ocurrir con los políticos argentinos contemporáneos.

Tres apostillas sobre Guemes:

  • Fue el principal líder del norte que adhirió inmediatamente a la Revolución de Mayo y en 1816 lo hizo con la causa de la Independencia.
  • Resultó el primer mandatario ungido por el voto popular como gobernador-intendente de Salta.
  • Los Guemes-Puch (su familia y la de su esposa, Carmen Puch) resistieron a la dictadura de Juan Manuel de Rosas y apoyaron al presidente de la Confederación, Justo José de Urquiza.

“Me dicen que está Ud. desnudo; envíeme sus medidas, que no falta crédito para enviarle ropa y algo que quisiera”, le escribía Manuel Belgrano a Martín Miguel de Guemes después que el gaucho salteño había dejado toda su fortuna (ya que provenía de una familia norteña acaudalada) en las lides por la libertad de sus compatriotas.

No es la intención de estas líneas trazar una biografía del prócer (de cuya muerte se cumplieron ayer 199 años); sino -tras sobrevolar por algunos episodios claves de su vida- apuntar a los valores políticos que sustentó.

Cabe mencionar que producida la Segunda Invasión Inglesa y tras la huida del virrey Sobremonte, siendo adolescente Guemes viajó de Salta a Buenos Aires para participar de la Reconquista.

A poco de concluído ese episodio regresó a Salta donde con las tropas a su mando buscó cortar el circuito de los realistas allí instalados con el Alto Perú, acompañando la campaña de Manuel Belgrano.

Es cierto que tuvo una controversia con Belgrano por una cuestión disciplinaria (relacionada con rencillas sentimentales de Guemes con un militar), pero al poco tiempo de pedirle un paso al costado el creador de la Bandera Nacional e integrante de la Primera Junta lo reincorporó al darse cuenta lo esencial que resultaban los conocimientos del terreno y el arrojo de Guemes para impedir que las Provincias Unidas pierdan el territorio del norte.

EL IDEARIO DE GUEMES

Libres e Independientes

Guemes fue nada menos que el elegido por José de San Martín para cumplir con parte de su plan en la Guerra de la Independencia.

San Martín confió en el líder salteño la contención del ejército hispano en el norte y lo respaldó en su disputa con gobernantes de la Ciudad de Buenos Aires -como Rondeau- con quien el propio Libertador se enfrentó.

En 1816 Guemes respaldó en persona a los congresistas de Tucumán partidarios de declarar la Independencia argentina en ese mismo momento, lo que concretaron el 9 de julio de ese año.

Demócrata y Reformista

Un dato singular fue la defensa de Guemes de la democracia, resultando el primer gobernante de Salta electo por el voto popular.

“Fue un estadista que al mismo tiempo de gobernar combatió casi en soledad contra uno de los ejércitos más poderosos del mundo… Pudo cometer errores, pero no persiguió a ninguno de sus enemigos. Se trató del único caudillo defensor del sistema republicano“, destaca Carlos Cornejo, magistrado salteño, autor de “La Mirada de Guemes”.

Hay que subrayar que -tal como lo describe Pedro Fernández Lalanne en el libro “Los Uriburu”– Salta era un territorio virreynal (en su administración y sus costumbres), con una sociedad estratificada muy influenciada por el ultraconservador Virreinato del Perú

Producida la Revolución de Mayo, Salta quedó dividida entre familias que respaldaban a los revolucionarios frente a los partidarios de continuar bajo el dominio de España gozando del privilegio económico que los ibéricos le imponían a la colonia (*).

Más allá de identificarse con España, los segmentos ultraconservadores salteños defendían un sistema tradicional de vida que se abastecía de indios, negros y mulatos que los servían.

Tras el pronunciamiento de la Junta de 1810, el entonces gobernador de Salta Nicolás Isasmendi se mostró refractario al mismo; la “sociedad salteña y conspicuos miembros del clero” (cito otra vez a Fernández Lalanne) no ocultaban su consternación por el flamante régimen porteño a partir sobre todo de la irrupción de Juan José Castelli y ejecuciones como de la que fue víctima Santiago de Liniers. También recelaban de los cuestionamientos de Castelli al derecho divino de los reyes, mas sobre todas las cosas repudiaban tener que aportar con sus bienes a la causa revolucionaria.

En octubre del 11, Salta sería ocupada por el general ibérico Pío Tristán hasta que es derrotado por las tropas de Belgrano y Díaz Vélez, esa plaza será recuperada para los españoles por Pezuela quien desató una cruel persecución contra los criollos, pero Guemes continúa con su estrategia de “guerra de guerrillas” y en 1815 -tal lo indicado up-supra- es elegido y asume como mandatario.

En la disputa interna mencionada, el barbado caudillo adhirió de entrada a las proclamas reformistas de Mayo y junto a su familia -de orígen-más la que formará- se fue involucrando de lleno en disputas políticas legendarias, comenzando por su hermana (conocida como Machaca) que le dio un apoyo sustancial tanto en la campaña militar como consiguiendo el respaldo de los sectores humildes de la población.

El matrimonio con Carmen Puch, mucho màs que una historia romántica, fue una alianza de dos familias de enorme influencia en la política de Salta

La propia Machaca le presentó a su hermano a Carmen Puch quien sería su esposa y que de acuerdo a todas las crónicas pòseía una singular belleza y con la cual -más allá del idilio sentimental- conformaría una alianza trascendental en lo político.

Manuel de Puch, hermano de Carmen, ejerció como gobernador provisional de Salta y apuntaló al hijo primogénito de Guemes (también de nombre Martín) elegido para ese cargo en 1857.

Opositores al dictador Juan Manuel Rosas (Manuel Puch combatió en el ejército de José María Paz) los Guemes- Puch defendieron al gobernador unitario Manuel Solá y fueron aliados de Justo José de Urquiza respaldando la presidencia de este último -así como la de Santiago Derqui- al frente de la Confederación Argentina.

De tal modo prosiguieron desde los carriles democráticos la tragedia desatada por el asesinato en 1821 de Martín Miguel de Guemes y el muy pronto deceso de su esposa abatida por la tristeza.

Toda una etapa de la Argentina en que los Guemes se batieron en defensa de los valores democráticos y republicanos.

(*) Se menciona a la familias Gorritti, Moldes, Saravia, Cornejo y Puch como algunas de las familias adherentes de entrada a la Revolución de Mayo, quedando del lado de los realistas los Uriburu, Isasmendi, Gorostiaga, Zuviría y Costas.

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