El “factor” Argentina: Novela anticipatoria de una crisis perpetua

Libros Acreditados-

Una narración -ubicada entre fines de los 80 e inicios de los 90- expresa la desesperanza sobre el destino de un país que parece sometido a problemas “eternos”. El dólar, la inflación, la corrupción y el malestar social.

“El Factor Sentimental” de Rodolfo Rabanal (1940-2020) es una novela erótica muy bien escrita, ambientada entre el final del gobierno de Raúl Alfonsín (cuando se restableció la democracia, pero que terminó en una profunda crisis económica) y el primer año y medio del de Carlos Menem.

El personaje principal, Nicolás, regresa al país -tras vivir varios años en EEUU- tentado por un editor (Delbeck) con cuya esposa (Julia) y una compañera de trabajo (Adriana), suele compartir cenas y fines de semanas; en el interín el primero conocerá a Dolores con la que vivirá un tórrido y complicado romance. Sobre el final, la historia dará un vuelco insospechado.

Pero no se trata de rebelar la trama -a la que puede recurrir cualquier lector interesado en un argumento de suspenso romántico-, lo que motiva estas líneas es la descripción que el autor hace de Buenos Aires y los problemas de la Argentina que con el transcurso del tiempo terminaron por ser una constante.

“Lentamente y casi sin advertirlo había caído en la vorágine nacional: vivir al día, sin pasado ni futuro. Sólo me faltaba poner el pie en el cerco de la política para completar mi identidad compleja de argentino que piensa y escribe“, reflexiona el protagonista llegado hacía poco al país.

La ficción plantea algo de la realidad vivida por el autor, ya que Rabanal fue subsecretario de Cultura del gobierno de Alfonsín, como un intento unir la vocación literaria con una experiencia de participación pública.

El retrato que hace en la novela de la geografía porteña, es duro: “El calor había recrudecido y Buenos Aires parecía una ciudad al borde del colapso ecológico. Multitudes intolerantes y malhumoradas poblaban el día, gente presa de una urgencia incontrolable corría inútilmente para salvar lo que tenía. El tema era la inflación, el dólar, los militares, la corrupción, la avidez, la incertidumbre. Inmediatamente empezaron los cortes de energía y hubo que racionalizar la electricidad”.

Muchos de los problemas descritos en la obra en cuestión parecen ser “eternos”, sobre todo la inflación y el dólar como moneda de refugio; cuando se encontraron circunstanciales respuestas fueron apenas transitorias, dado lo cual la desvalorización del dinero y el constante deterioro de la moneda nacional de alguna manera influyeron en los comportamientos humanos.

El conflicto militar si bien en lo medular fue superado, el golpismo dejó huellas profundas; y la lectura sobre lo ocurrido en los 70 sigue siendo objeto de disputa en el discurso político; por otra parte, los cortes de energía si bien fueron superados en magnitud, la polémica sobre los subsidios y una tarifa que pueda ser afrontada por los segmentos más pobres suele reverberar en cada campaña electoral.

Continúa la novela:”Los dueños de la editorial América, que eran españoles miraban con desconfianza la pendiente económica de Argentina. Empezaban a hablar de México y Colombia como alternativas. Me puse a conjeturar un nuevo destino. Delbeck ha hecho su apuesta por Buenos Aires y blinda su angustia con una capa de optimismo”

Ahí aparece una circunstancia muy presente, in crescendo a partir de la dramática crisis del 2001, la del argentino dispuesto a buscar otros destinos, incluso inimaginables décadas atrás salvo como lugares de exilio durante el proceso militar.

Al margen, está presente tanto en Delbeck como en el escritor por el contratado, un magnetismo por México como territorio literario.

Resignación- alternativas

Yendo a la biografía de Rabanal (además de notable escritor fue periodista en los diarios La Opinión, La Nación y Página 12), encontramos a una persona desilusionada con su lugar en la patria, al punto que tomó como decisión vivir sus últimos años en Uruguay.

Tal intención se anticipa en la ficción: “Mi rutina: seis o siete horas en la Editorial. A veces subimos al comedor del piso catorce y miramos la extensión del río bajo la luz resplandeciente del verano. En un fino espejismo distante que se aplasta en el horizonte luminoso, se percibe la costa modesta de Uruguay… Quizá me vaya allí: Cerveza Pilsen, autos viejos y buen trato...”

Más adelante, Nicolás esboza las razones de su pesimismo: “Empecé a sacar conclusiones generales: deterioro de servicio, incapacidad para trabajar, subdesarrollo cultural, ausencia de espíritu crítico, gente divertida e hipócrita, irresponsabilidad como sistema, corrupción no admitida”.

Esa mirada negativa que se plasma en la novela sobre las ciudades no aparece tan contundente cuando se refiere al campo y a ciertos lugares del interior, aunque también reniega de ciertas costumbres conservadoras (como el machismo) arraigada en esos lugares.

Es cierto que la visión negativa sobre la ciudad y sobre todo de la sociedad argentina puede estar magníficada por el estado de ánimo del personaje, pero no hay duda que transmite un desencanto no solo relacionado con aquel presente (cuando la primavera alfonsinista había quedado unos años atrás), sino también de cara al porvenir.

Asimismo sobre la metrópoli apunta aspectos como constantes manifestaciones (menciona entre otras las de veteranos de Malvinas), cierta ineficiencia en algunos rubros servicios, y al trastorno provocado por las inundaciones (ante este último fenómeno -cabe reconocerlo-, la Capital Federal fue mejorando en infraestructura).

Como otra nota al pie de página, tampoco es idílica la trayectoria del personaje central de Factor Sentimental en Norteamérica donde tuvo un matrimonio tormentoso y terminó como empleado de una estación de servicio.

Finalmente, además de los los enigmas, el libro presenta abundantes reflexiones filosóficas (se puede vivir sin amor, pero no sin deseo), así como acerca de los vaivenes de la relación hombre-mujer con las fortalezas y debilidades de cada sexo.

Y citas interesantes sobre cine (a propósito de Tequilla Surprise, el protagonista especula que “posiblemente la existencia de un hombre se parezca a una película mediocre con cuatro o cinco momentos memorables”); música (la voz agria de Mark Knofler cantando Money for Nothing aparece como trasfondo de una escena) y literarias (se destaca el estilo de Deshiell Hammet sobre todo con “Una Mujer en la Oscuridad” como ejemplo de novela breve).

Cerca del cierre, el protagonista principal le dice a la esposa despechada del jefe: “Si un día se vive bien, cada día es como la vida entera”.

Más allá de los apuntes sociológicos, la búsqueda esquiva de la felicidad es otro tópico, quizá el principal del trabajo que evocamos.

Segundo Figarillo

Los cafés, sitios de encuentros recurrentes en la novela de Rabanal

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