Alejandro Dolina: «Escribo cuando pierdo la lucha contra el deseo de no escribir»

«Y leo los libros como si estuviera leyendo Rayuela», confió Alejandro Dolina durante la presentación de su primera novela Notas al Pie en la Feria del Libro conversando con el crítico, Jorge Dubati. Citas del conferencista a Ernesto Sábato.

Legiones de oyentes -desde hace cuatro décadas- se hicieron adictos a La Venganza Será Terrible, o sintieron el romanticismo a flor de piel de los hombres sensibles de Flores, protagonistas de las Crónicas del Angel Gris.

Ese fervor se mantiene, quizá transformado en otras caras, y otras canas, como pudo comprobarlo este narrador ayer en una sala José Hernández, repleta para asistir a la nueva creación de Alejandro Dolina, Notas al Pie.

Primero intentó escribir unos cuentos para niños, luego una obra de teatro, pero concluyó publicando la nueva obra inspirada en los «interventores» de libros, aquellos que llenan los textos que leen de intercalaciones y que a veces terminan haciendo como un libro aparte; o las anotaciones van tomando mayor dimensión que la obra principal.

En el intercambio con Dubati, a modo de un antecedente remoto, Dolina citó el caso de los «copistas» -como los que aparecen en El Nombre de la Rosa de Umberto Eco-, que agotados de reproducir textos los iban colmando de observaciones, y recordó su propia experiencia como estudiante de Derecho cuando hacía en las obras de Kelsen o Llambías esas especies de «falsas llamadas».

En su experiencia de lector, con un toque de humor, incentivado por la mención de Dubati a Rayuela de Julio Cortazar, Dolina deslizó que toma algunos libros por cualquier página, de manera que cuando vuelve a leerlos no recuerda donde lo había dejado, por eso son interminables para mí.

«Escribo cuando se me ocurre algo», espetó el conferencista sobre su «procedimiento» de escritura. «Ernesto Sabato me decía: si uno escribiera diez páginas todos los días al año tendría un mamotreto de 3600 páginas ¿no es espantoso?»; a mi las cosas no me funcionan así, no escribo sobre la misma mesa a las ocho de la mañana.

Continuó Dolina: «Primero hay que luchar contra el deseo de no escribir, porque los libros es lindo haberlos escrito, mientras hay que pugnar contra el desaliento», jugueteó el principal protagonista del diálogo, aludiendo en varias oportunidades a las preguntas que trata de no contestar, tipo para que sirve escribir, o la función del escritor.

Tema: La editorial le encarga a De Robertis una edición anotada de cuentos póstumos de Vidal Molozov El primero ha sido el más estrecho colaborador del fallecido.

Soportar lo que hemos perdido

-Pero trataré de responder -, reflexionó. «La literatura sirve para no morirse, ser más feliz, ensanchar nuestros horizontes; y lo que uno busca en el lector es ser amado. Escribimos en búsqueda de un estado que permita soportar lo que hemos perdido: las voces que nos han dejado, las mujeres que se han ido, de los padres que han muerto. Si tendría que resumir la esencia de Notas al pie sería la de un libro de cosas perdidas.

Con menciones a Jorge Luis Borges y Arturo Jauretche, el multifacético Dolina dijo que descree de eso de expresar en la cultura un supuesto «ser nacional», aunque suscribe la definición del segundo en el sentido que puede haber una «cultura universal vista con ojos argentinos». Deslizó que a los sumo existen dos expresiones muy típicas de argentina: la literatura gauchesca y el tango.

Sobre esta última manifestación artística, Dubati contó la experiencia de un colega, que dando una clase a veinte jóvenes sobre Carlos Gardel con el fondo de una fotografía del cantante, los chicos ni siquiera lo conocían. ¿Te preocupa?

El conferencista sostuvo que no lo tomaría como parámetro: «Había que ver la calidad de esa foto», lanzó provocando las carcajadas en el auditorio. Más en serio sostuvo que la tarea de la gente relacionada con el tango es mejorar cada día.» No creo en renunciar a la calidad por la masividad. Si tengo que quedarme solo sentado al lado de una foto de Gardel, prefiero que sea asi.

Cerca del cierre, Dolina dejó planteado un tema acerca de si un canalla, o alguien carente de ética o principios puede a la vez ser un gran escritor. Es una polémica abierta. Y volvió a convocar al autor de Sobre Héroes y Tumbas. «Nadie puede escribir una obra superior a uno mismo», conjeturaba el maestro Sábato, pero creo que ni el mismo lo creía».

Segundo Figarillo

Una de sus presentaciones por streaming durante la pandemia.

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