Alonso Cueto: “De niño estuve en brazos de Vargas Llosa y desde mi adolescencia siempre mantuvimos la amistad”  

En la entrevista con el escritor peruano, en la Feria del Libro, también hablamos de su propia obra y la novela histórica. Sus recuerdos sobre Bryce Echenique.

Alonso Cueto, uno de los escritores más reconocidos del Perú, acaba de pasar por la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires donde participó de dos homenajes: Alfredo Bryce Echenique (fallecido recientemente) y a Mario Vargas Llosa.

Tras este último evento, del que participaron dos hijos de MVLl (Alvaro y Morgana), conversamos con Alonso Cueto de quien el año pasado se publicó Mario Vargas Llosa: Palabras en el mundo, un mes antes del deceso del autor de La Casa Verde.

Según lo comentó al medio Ethic, el Premio Nobel de Literatura alcanzó a leer el ensayo y se lo agradeció con un mensaje telefónico.

– ¿Es cierto que usted era un niño cuando su familia recibió la visita de Vargas Llosa?

– Fue durante unas navidades en París, cuando llegó (junto a la Tía Julia) a la casa de mis padres en la capital de Francia (su papá era diplomático). Yo tenía 3 años, mi madre había invitado a estudiantes peruanos que estaban allí, me contó que Mario me cargó y me puso sobre una mesa. Suelo bromear con que ahí me decidí a ser escritor, después lo conocí siendo adolescente y desde entonces siempre mantuvimos una amistad. Nos veíamos con mucha frecuencia, fue un gran animador y conversador.

En Palabras en el Mundo, Ud analiza a MVLl desde el punto de vista literario?

-Es una visión de toda su obra, lo que para mí son sus líneas centrales, su idea de la vida, la utopía, la variedad, los textos como un mosaico en movimiento, la diversidad de personajes, la diversidad del lenguaje, su manera de ver el mundo, los personajes tan distintos como se refleja la ambigüedad del ser humano; en cuanto a la técnica los saltos en el tiempo y en el espacio. 

Cueto en el homenaje a MVLL, a su izquierda Morgana, la hija de Mario

¿Cuales son sus obras favoritas de Mario?

-Muchas. Conversación en la Catedral, La Ciudad y los Perros, La Guerra del Fin del Mundo.

¿Qué es lo que más le asombraba de la obra de Vargas Llosa?

-Con Mario descubrí que los grandes dramas de la vida pueden ocurrir en cualquier lugar, incluso en Lima, incluso en los barrios en que yo vivía.

En cuanto a su propia y vasta obra ¿Con que libros de su autoría quedó más satisfecho?

– Es difícil, si tengo que elegir podría ser La Hora Azul (ambientada en los tiempos de Sendero Luminoso) Francisca (sobre la hija de Francisco Pizarro y la hermana del inca Atahualpa), o  La Pericholi (acerca de una actriz del siglo XVIII, es decir de los tiempos de la colonia).

Están en el género de la novela histórica. ¿Demandan mucha investigación?

 – Sí, lo hago con placer e interés, tomo mi trabajo con absoluta prioridad Escribir para mí no es una disciplina o un esfuerzo es lo más natural. Me extraña que haya gente que no escribe.

– ¿Solo se dedica a la escritura?

– Es lo principal, también doy clases y tengo una columna periodística.

¿Actualmente vive en su país?

– Sí, en Lima.

¿Cómo se explica que haya tan buenos escritores en Peru? ¿A quienes mencionaría como los actuales exponentes?

-Hay una gran tradición, mucho esfuerzo y compromiso. Algunos nombres son Geremías Gamboa, Rafael Dummet, Katia Addaui, Gustavo Faverón, y hay varios más.     

El viernes pasado, Cueto participó de una mesa redonda (junto a sus pares peruanos Renato Cisneros y Giovanna Pollarolo, y el escritor argentino Federico Jeanmaire) en la que se homenajeó a Bryce Echenique quien falleció en Lima a los 87 años el pasado 10 de marzo.

Entre muchos recuerdos y anécdotas, el autor de La Hora Azul caracterizó a Bryce como un «narrador tierno», en el sentido que puso a la ternura como un valor central. También exaltó su sentido del humor.

«Bryce puso la amistad incluso por sobre el amor», destacó Cisneros. El amor rara vez triunfa -en la obra del creador de Un Mundo para Julius– pero siempre lo hace la amistad, coincidieron los disertantes. «No es que fracasé, los hechos no estuvieron a la altura de mis expectativas», recordaron como una frase propia del carácter del autor de No me esperes en abril.

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