En la fase decisiva del reciente mundial de fútbol, se expandió el discurso de la Argentina como un país racista. La polvareda se expandió a partir del actor Samuel Jackson que le endilgó a nuestro país ser «uno de los más racistas del mundo», sumado a que una periodista del Washington Post observó -durante la anterior cita mundialista en Quatar- no había en la selección argentina jugadores negros»
La siguiente es la respuesta a tal incorrecta generalización y desconocimiento del asunto:
Se le atribuye a Winston Churchill (también a Jorge Luis Borges) responder a la pregunta sobre que opinaba acerca de los franceses: «No sé, no los conozco a todos».
Debe haber argentinos racistas como en todos lados… los hay; pero Argentina no es un país racista, ni xenófobo.
En las entonces Provincias Unidas se abolió la esclavitud en 1813 al establecer la «libertad de vientres», la Constitución Nacional de la República Argentina nacida en 1853-60 (cuyo artículo 15 sostiene: «los esclavos que de cualquier modo se introduzcan quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República» ) era una invitación al inmigrante, a quien se le reconocía los mismos derechos que al nativo; a nuestras costas del Río de la Plata no llegaron esclavos de Africa encadenados.
Tras aquella oleada de inmigrantes europeos (sobre todo italianos, españoles, también judíos y árabes); si nos referimos a la más reciente proveniente de los países limítrofes: ¡Cuantos paraguayos, bolivianos, etc, pudieron levantar aquí sus viviendas, comprarse un auto, mandar a sus hijos al colegio! (conozco numerosos casos); o cuantos locutores, actores, futbolistas uruguayos o peruanos pudieron vivir de sus profesiones siendo adoptados como propios.
¡Y los venezolanos exiliados a los que se ve progresar en universidades, consultorios médicos, o choferes de Uber…!

Claro que es de lamentar expresiones de algún funcionario o jugador acerca de los futbolistas franceses (en el sentido que son africanos) confundiendo las nacionalidades de los galos con sus antecesores, o algún intercambio verbal pero es realmente una excepción, que lamentablemente tuvo manifestaciones concretas como la de tifosis: v.gr de la Lazio de Roma (que arrojaron una banana) o diversas hinchadas en España.
Por otra parte, si bien hay una alto porcentaje de descendientes de inmigrantes del viejo continente, existe un gran mestizaje sobre todo en el interior y muchos integrantes de la selección albicelestes responden a ese molde, no los hay negros pero podría haberlos si se profundiza la llegada al país por ejemplo de senegaleses. En tal sentido no existen prejuicios de ese tipo en los formadores de las inferiores.
En definitiva y volviendo al núcleo de la cuestión, obvio que hubo y hay situaciones de abuso o actitudes xenófobas, pero no es algo generalizado.
No conozco a todos los argentinos pero Argentina no es un país racista, lo cosmopolita está en su propia esencia.
