Autora de seis novelas (Enero, Los galgos, los galgos) la escritora Sara Gallardo (1931-88) también se destacó como periodista en medios como la revista Confirmado y el diario La Nación.
El texto que sigue es una de sus crónicas luminosas incluidas en el libro Vivir de Viaje (2023) que contó con la selección de Lucía De Leone.
En el artículo en cuestión -que reproducimos con escasos cortes- nos encontramos con datos muy curiosos: como que allí tuvieron sus casas personajes tan disimiles como el cantante de tangos Hugo del Carril;el creador de Mafalda, Quino; los intelectuales de izquierda Rodolfo Walsh y Haroldo Conti, siendo un lugar que asimismo frecuentaban dirigentes conservadores como Emilio Hardoy y Carlos Sanchez Sañudo, o futbolistas como el arquero Amadeo Carrizo. También la autora menciona -entre muchas referencias de color- la casa que habría sido refugio del presidente por tres períodos Juan Perón, y una embarcación que perteneció a Onassis.
En una próxima entrega contaremos con más detalles aspectos biográficos de SG (nieta del científico Angel Gallardo, tartaranieta de Bartolomé Mitre) y de su personalidad. Desde ya recomendamos Vivir de Viaje que incluye un retrato de la llegada de Diego Maradona al Napoli, el funeral de Jorge Luis Borges y verdaderas pinturas de la sociedad porteña y del interior con sus personajes, así como retratos de ciudades como New York y Punta del Este.

Tigre un sitio Flor (revista Confirmado-29/6/67)
El Delta del Paraná, o sea el Tigre, es un lujo que si existiera en París añoraríamos, en Paquistán admiraríamos, en Brasil envidiaríamos. Pero está a la vuelta de la esquina y por eso es tan común oír: ¡Che, ¿y los mosquitos?, ¿y la humedad? Brrr”.
Los descubridores más eficaces de placeres han sido, en tiempos pasados, los oligarcas (así les fue); en tiempos presentes, ellos, los industriales y la intelligentsia (así les irá). Por eso en el pasado se levantaron en las islas del Tigre casas fascinadoras, enormes, cubiertas de jazmines, abandonadas poco a poco. Una legión de casitas más modestas, sumergidas en un paisaje agreste y chapoteante, están habitadas por la llamada “gente piola”. Que por lo común carece de lanchas y llega hasta sus refugios en las lanchas colectivo. Hay también, no olvidemos, la fauna local, silenciosa y sabia en mareas, en historias de cadáveres traídos por la corriente, en anecdotarios que helarían la sonrisa del más pintado. Están los industriales en espléndidos o no tanto yachts. Para ser breves: el Tigre vale la pena; y ha sido redescubierto.
La Donna envuelta en lanas, una botella de whisky en el bolsillo (el atardecer sobre las aguas propende a la melancolía), puede informar de muchas historias tigrenses. Hablemos de La Porteña, aquella paquetísima casa de fama no dudosa, indudable, que debió ser demolida ante la indiscreta urbanización de la región. Sus restos fueron comprados por los isleros, quienes fabricaron dos Porteñas Chicas y una Porteña, provistas cada cual con parte del esplendor de la Grande. Una de las Chicas (no nos referimos a nadie del sexo femenino perteneciente a la mansión primigenia sino a una casa) fue del pintor del Grupo Espartaco, Carlos Sesano. El humorista Carlos del Peral se la compró en París por 400 dólares, surgidos de su premio por el libreto de Pajarito Gómez.
Otro humorista, Quino (Mafalda y otras), cuyo nombre es Joaquín Lavado, posee junto con su mujer Alicia, sobre el Luján, una casa comprada al anticuario Aldo Guglielmone. Contra la tradición que proscribe cambiar de nombre a una casa bajo pena de jetta, Quino la rebautizó La Pucha /…/
La Aurora, en el Tres Bocas, sobre el río Capitán, es una casa donde se refugió cierta vez Juan Perón, una especie de Puerta de Hierro líquida. La inmensa construcción La Recalada, con pileta, propiedad del señor Ovejero, despertó en los lugareños una leyenda: “El hombre heredó mucha plata y la convirtió en lingotes de oro. Cada vez que se queda sin plata vende un lingote. Es posible que venda un lingote por domingo para ofrecer asado y parrilladas ya habituales a militares, políticos y gente así. Se ve por allí habitualmente a Hardoy y al contralmirante retirado Sánchez Sañudo.
También sobre el río Capitán se encuentra el monumento al más inverosímil de los horrores, el pródigo-en-cemento-incrustado-de-guijarros-coloridos (¡Homero hubiera usado un adjetivo solo para expresar este hecho!) recreo El Galeón de Oro, donde suele vislumbrarse a los jugadores de River, Matosas y Carrizo a quienes a juzgar por los últimos partidos el río no les sienta.
En el Capitán y San Antonio puede verse el desmantelado cadáver del África, inmenso barco de transporte, uno de los primeros que poseyó Aristóteles Onassis…
Más allá de la vuelta mala, pasando la casa Los Patos, está la hostería Atelier, una de las más bonitas del Delta, donde se puede dormir en antiguas, limpias y mullidas camas con respaldo capitoné (tiene solo tres cuartos) y tomar cualquier wisky importado o vino en el bar.
En el río Carapachay se divisa Lorelay, propiedad del escritor Rodolfo Walsh quien se la compró al colega Helen Ferro, de cuyos tiempos se conservan unas cortinas con escenas balleneras de Moby Dick. Allí se encerró Walsh para escribir un reportaje célebre, Operación Masacre (sobre el asesinato de Satanovsky), Los oficios terrestres, y el drama La granada (N de la R: En realidad Operación Masacre -sobre los fusilamientos de José León Suárez y el caso Satanovsky son investigaciones distintas)
N de la R: En realidad Operación Masacre -sobre los fusilamientos de José León Suárez y el caso Satanovsky son investigaciones distintas)
Hugo del Carril compró Ida Home, que fuera propiedad de los Bemberg, una de las pocas islas con laguna interior artificial. Que fue usada en un tiempo para competencias de lanchas rápidas. Del Carril ha prohibido las visitas a su laguna.
Ciertos trasnochadores románticos veraniegos y canturreantes bregaron brevemente una vez y fueron despedidos a tiros por el capataz.En esa laguna, del Carril piensa en criar nutrias /../
El Hornero es una casa con piano, cuyos trinos arrullan al vecindario entero. En El Gambado tiene el novelista Haroldo Conti una especie de cabaña del tío Tom, con pilotes, sobre cuyo techo ha pasado largas horas en jornadas de crecida. Una mesa boyante y pasajera que integró su mobiliario por unos días le valió tres veladas en el calabozo, acusado de robo a una casa de alegres costumbres
El humorista Oski tiene una casa en el Rama Negra. Hay muchos caserones abandonados y cubiertos de vegetación. Un dato: si usted ve una palmera, está en terreno de fin de siglo. Investigue. Encontrará leones de mampostería bajo el pasto.

